¿Cuántas personas caben en una cama redonda?
27 Comentarios Publicado el 16 de Mayo, 2006 en Del día a díaAyer Heliopolis me escribió el siguiente comentario en el post ¿por qué vuela un avión?: "Yo te planteo una pregunta y en el proximo post me la respondes con gráficos ¿Cuantas personas caben en una cama redonda?".
Así que para que sea feliz el chico he decidio responderle a su pregunta…
Pd1.- Oe, oe, oe!! Estoy todo orgulloso porque mi táctica para conseguir visitas está dando sus primeros frutos. Hoy ha entrado mas de uno/a buscando en Google o similares frases como… "quiero hacer un trío", "tríos y sexo" y otras "joyas" por el estilo.
Pd2.- Si alguna vez a alguno de vosotros os surge otra pregunta como la de Heliopolis y creeis que necesitais de mi sabiduría para resolverla, este es vuestro lugar.
Blog

La Barcelona medieval en tiempos de la construcción del templo de Santa María del Mar conforma el escenario de esta soberbia recreación histórica repleta de intriga,
violencia y pasión, en un tiempo convulsionado por las rebeliones contra las injusticias y feudales, el antijudaísmo, los conflictos dinásticos y la férrea represión
inquisitorial. La edificación de la iglesia y la devoción por la Virgen marinera se erigirán en símbolos del tortuoso camino que el joven protagonista emprenderá en
pos de su libertad.
Un lugar aislado en medio del mar: Una plataforma petrolífera, donde sólo trabajan hombres, en la que ha ocurrido un accidente. Una mujer solitaria y misteriosa que intenta olvidar su pasado (Sarah Polley) es llevada a la plataforma para que cuide
de un hombre (Tim Robbins) que se ha quedado ciego temporalmente.
Vamos a ve mañico. ¿Desde cuando en una cama redonda solo hay dos personas? Ay ….. te vas a quedar con las ganas de tocarme el culo. O ¿Es que quieres que seamos tú y yo los únicos que la ocupemos?
Pero tú no le hagas caso!!!! ¿No ves que lleva un tiempecito sin tomarse su medicación? JAJAJA…
No puedo entrar en el msn!!!
Jo!
Yo una vez probé una cama redonda, pero redonda de verdad, con forma de círculo, y ¡¡¡es incomodísima!!!. Según te vas dando la vuelta se te salen los brazos y las piernas de la cama, tienes que dormir completamente estirado en el centro.
No me gustó la idea.
Ya os contaré mi experiencia en una cama de agua.
Besotes gordotes.
Este blog, tan serio, va camino de lo porno, vas a conseguir muchas visitas y comentarios, ya sabes q el personal se altera con el tema.
Y RO sin poder entrar en MSN, hoy está distraida, ¿q le ocurrirá?
Después de leer lo que más abajo te expongo, me sentí un verdadero idiota. Esto contesta una pregunta que siempre me hice…¿puede alguien hacerme sentir que soy un idiota y más encima decírmelo sutilmente? Un abrazo desde Chile.
“Hace años que me doy cuenta y no me importa, pero nunca se me ocurrió escribirlo porque la idiotez me parece un tema muy desagradable, especialmente si es el idiota quien lo expone. Puede que la palabra idiota sea demasiado rotunda, pero prefiero ponerla de entrada y calentita sobre el plato aunque los amigos la crean exagerada, en vez de emplear cualquier otra como tonto, lelo o retardado y que después los mismos amigos opinen que uno se ha quedado corto. En realidad no pasa nada grave pero ser idiota lo pone a uno completamente aparte, y aunque tiene sus cosas buenas es evidente que de a ratos hay como una nostalgia, un deseo de cruzar a la vereda de enfrente donde amigos y parientes están reunidos en una misma inteligencia y comprensión, y frotarse un poco contra ellos para sentir que no hay diferencia apreciable y que todo va benissimo. Lo triste es que todo va malissimo cuando uno es idiota, por ejemplo en el teatro, yo voy al teatro con mi mujer y algún amigo, hay un espectáculo de mimos checos o de bailarines tailandeses y es seguro que apenas empiece la función voy a encontrar que todo es una maravilla. Me divierto o me conmuevo enormemente, los diálogos o los gestos o las danzas me llegan como visiones sobrenaturales, aplaudo hasta romperme las manos y a veces me lloran los ojos o me río hasta el borde del pis, y en todo caso me alegro de vivir y de haber tenido la suerte de ir esa noche al teatro o al cine o a una exposición de cuadros, a cualquier sitio donde gentes extraordinarias están haciendo o mostrando cosas que jamás se habían imaginado antes, inventando un lugar de revelación y de encuentro, algo que lava de los momentos en que no ocurre nada más que lo que ocurre todo el tiempo. Y así estoy deslumbrado y tan contento que cuando llega el intervalo me levanto entusiasmado y sigo aplaudiendo a los actores, y le digo a mi mujer que los mimos checos son una maravilla y que la escena en que el pescador echa el anzuelo y se ve avanzar un pez fosforecente a media altura es absolutamente inaudita. Mi mujer también se ha divertido y ha aplaudido, pero de pronto me doy cuenta (ese instante tiene algo de herida, de agujero ronco y húmedo) que su diversión y sus aplausos no han sido como los míos, y además casi siempre hay con nosotros algún amigo que también se ha divertido y ha aplaudido pero nunca como yo, y también me doy cuenta de que está diciendo con suma sensatez e inteligencia que el espectáculo es bonito y que los actores no son malos, pero que desde luego no hay gran originalidad en las ideas, sin contar que los colores de los trajes son mediocres y la puesta en escena bastante adocenada y cosas y cosas. Cuando mi mujer o mi amigo dicen eso –lo dicen amablemente, sin ninguna agresividad– yo comprendo que soy idiota, pero lo malo es que uno se ha olvidado cada vez que lo maravilla algo que pasa, de modo que la caída repentina en la idiotez le llega como al corcho que se ha pasado años en el sótano acompañando al vino de la botella y de golpe plop y un tirón y no es mas que corcho. Me gustaría defender a los mimos checos o a los bailarines tailandeses, porque me han parecido admirables y he sido tan feliz con ellos que las palabras inteligentes y sensatas de mis amigos o de mi mujer me duelen como por debajo de las uñas, y eso que comprendo perfectamente cuánta razón tienen y cómo el espectáculo no ha de ser tan bueno como a mi me parecía (pero en realidad a mi no me parecía que fuese bueno ni malo ni nada, sencillamente estaba transportado por lo que ocurría como idiota que soy, y me bastaba para salirme y andar por ahí donde me gusta andar cada vez que puedo, y puedo tan poco). Y jamás se me ocurriría discutir con mi mujer o con mis amigos porque sé que tienen razón y que en realidad han hecho muy bien en no dejarse ganar por el entusiasmo, puesto que los placeres de la inteligencia y la sensibilidad deben nacer de un juicio ponderado y sobre todo de una actitud comparativa, basarse como dijo Epicteto en lo que ya se conoce para juzgar lo que se acaba de conocer, pues eso y no otra cosa es la cultura y la sofrosine. De ninguna manera pretendo discutir con ellos y a lo sumo me limito a alejarme unos metros para no escuchar el resto de las comparaciones y los juicios, mientras trato de retener todavía las últimas imágenes del pez fosforecente que flotaba en mitad del escenario, aunque ahora mi recuerdo se ve inevitablemente modificado por las críticas inteligentísimas que acabo de escuchar y no me queda más remedio que admitir la mediocridad de lo que he visto y que sólo me ha entusiasmado porque acepto cualquier cosa que tenga colores y formas un poco diferentes. Recaigo en la conciencia de que soy idiota, de que cualquier cosa basta para alegrarme de la cuadriculada vida, y entonces el recuerdo de lo que he amado y gozado esa noche se enturbia y se vuelve cómplice, la obra de otros idiotas que han estado pescando o bailando mal, con trajes y coreografías mediocres, y casi es un consuelo pero un consuelo siniestro el que seamos tantos los idiotas que esa noche se han dado cita en esa sala para bailar y pescar y aplaudir. Lo peor es que a los dos días abro el diario y leo la crítica del espectáculo, y la crítica coincide casi siempre y hasta con las mismas palabras con o que tan sensata e inteligentemente han visto y dicho mi mujer o mis amigos. Ahora estoy seguro de que no ser idiota es una de las cosas más importantes para la vida de un hombre, hasta que poco a poco me vaya olvidando, porque lo peor es que al final me olvido, por ejemplo acabo de ver un pato que nadaba en uno de los lagos del Bois de Boulogne, y era de una hermosura tan maravillosa que no pude menos que ponerme en cuclillas junto al lago y quedarme no sé cuánto tiempo mirando su hermosura, la alegría petulante de sus ojos, esa doble línea delicada que corta su pecho en el agua del lago y que se va abriendo hasta perderse en la distancia. Mi entusiasmo no nace solamente del pato, es algo que el pato cuaja de golpe, porque a veces puede ser una hoja seca que se balancea en el borde de un banco, o una grúa anaranjada, enormísima y delicada contra el cielo azul de la tarde, o el olor de un vagón de tren cuando uno entra y se tiene un billete para un viaje de tantas horas y todo va a ir sucediendo prodigiosamente, el sándwich de jamón, los botones para encender o apagar la luz (una blanca y otra violeta), la ventilación regulable, todo eso me parece tan hermoso y casi tan imposible que tenerlo ahí a mi alcance me llena de una especie de sauce interior, de una verde lluvia de delicia que no debería terminar más. Pero muchos me han dicho que mi entusiasmo es una prueba de inmadurez (quieren decir que soy idiota, pero eligen las palabras) y que no es posible entusiasmarse así por una tela de araña que brilla al sol, puesto que si uno incurre en semejantes excesos por una tela de araña llena de rocío, ¿qué va a dejar para la noche en que den King Lear? A mi eso me sorprende un poco, porque en realidad el entusiasmo no es una cosa que se gaste cuando uno es realmente idiota, se gasta cuando uno es inteligente y tiene sentido de los valores y de la historicidad de las cosas, y por eso aunque yo corra de un lado a otro del Bois de Boulogne para ver mejor el pato, eso no me impedirá esa misma noche dar enormes saltos de entusiasmo si me gusta como canta Fischer Dieskau. Ahora que lo pienso la idiotez debe ser eso: poder entusiasmarse todo el tiempo por cualquier cosa que a uno le guste, sin que un dibujito en una pared tenga que verse menoscabado por el recuerdo de los frescos de Giotto en Padua. La idiotez debe ser una especie de presencia y recomienzo constante: ahora me gusta esta piedrita amarilla, ahora me gusta “L’anníe derniére Marienbad”, ahora me gustas tú, ratita, ahora me gusta esa increíble locomotora bufando en la Gare de Lyon, ahora me gusta ese cartel arrancado y sucio. Ahora me gusta, me gusta tanto, ahora soy yo, reincidentemente yo, el idiota perfecto en su idiotez que no sabe que es idiota y goza perdido en su goce, hasta que la primera frase inteligente lo devuelva a la conciencia de su idiotez y lo haga buscar presuroso un cigarrillo con manos torpes, mirando al suelo, comprendiendo y a veces aceptando porque también un idiota tiene que vivir, claro que hasta otro pato u otro cartel, y así siempre”.
Madre mía Jorge!!! ¿Por qué no escribesté también un blog? Te leeremos, seguro!
Gracias Ro, pero aquí el crédito se lo lleva totalmente Borja. Yo, desde la distancia, prefiero colaborar.
este heliopolis… tiene unas ideas de bombero torero…
pero bueno, te ha quedado muy gracioso!!
besitos!!
me encanto el post, muy buena respuesta!!1
Cena con panna-cotta incluida, regalito y cama redonda!! kien se puede resistir a eso? y mas con un chico asi!
Pues toda la razon del mundo tienes.. solo la compartiria contigo..
una respuesta digna de todo un caballero. Un besito!
Me uno a la petición de RO, con lo bien q escribe, Jorge debía tener su propio blog.
!!!Jorge, queremos un blog tuyo!!!
A un hombre se le viste x los pies, y tú has quedado como todo un señor después de este post. Ahora si q digo: Amén! jajajajaja
Besitos niño!
Sólo añadiría champagne y fresas una vez en la cama…como bien dices, con estar con tu niña/o da igual si la cama es cuadrada, redondo, rectangular o triangular!!. Besos románticos!!!
Uys que me ha encantao el blog…y yo con tantas preguntillas en mi cabeza…por ejemplo…¿porque cuando tiras de la cadena o dejas correr el agua por un agujero siempre gira en el misma dirección?…hale sacame de dudas…
Un besote.
PD- am y si quieres visitas dimelo, o no sabes que soy la madrina de bloguelandia? jajaje…sino preguntale a mi amadrinado pablito…jeje
Yo añadiría inciensos, chill out y
chocolate….
Sólo dooooooooossss??? Bah, creía que era otra cosa. Pa eso me quedo con la mía, que ya le tengo cogía la postura
Borja: Un saludo. Te he enviado un correo personal. Favor confÃírmame su recepción. Gracias.
Jorge:
Se trata de sentir, y eso lo tenes muy claro.No cambies tu filosofia de vida y no te sientas un idiota ó un mediocre.
Tenes un nivel cultura buenisimo,,,y te doy un consejo,,todos los dias aprende….informate y adelantate al tiempo.
Dolores – Argentina.
la weas k hablan
pienso que en una cama redonda caben mas de dos pero mi pensamiento es que depende de la situacion aver… ace poco tenia novio y esa “cama redonda” seria de dos pero ahora que estoy soltera a disfrutar de la vida y en esa cama habria mas pero… no seria una decision que pudiese tomar a la ligera
olcha xanecas wenjas clorys querro vavar unati cama rodande¡¡¡
yo aun prefiero las camas estilo gótico con velos a un lado…
En una cama redonda caben muchas nenas, mientras mas grande pues mejor, y negra sobre todo se ve muy bien !!!!
Sois la leche…
yo,tratando de encontrar algun lugar donde comprar una cama redonda y encontre esto,no dicen donde la encuentro pero es curioso.ya que en puerto rico solo se ven en los moteles,no se encuentran a muchas.
xro si lo d la kma redonda lo ha dixo n l 2006 y tams n l 2008,:lol_ee: ,n mi opinion n esa ma ya kben x lo menos 3,xq minimo ya tndrian 1 hijo!! :tongue_rolleye_ee , n l mejor d ls ksos;)